Hay una esperanza de vida...
Como el día está triste pero la vida continúa, porque así es y debe ser. Cuando estuve caminando por las calles me crucé con un hombre que, de lejos se parecía a mi padre, mi corazón latió como si fuera a sonreir. Me dije yo misma: se parece pero no es. Es increíble cómo mi padre está presente en cada persona que yo veo, que se parece en su manera de caminar ó algo en su físico. Un día que estaba en la iglesia me pareció ver a mi padre caminando hacia una sala que está a un costado de la iglesia. Cuando estabamos en la misa lo vi de frente, me saltó el corazón al ver el parecido que tenía. Cada día más me convenzo que mi padre es un viajero que aparece por un momento y luego se va, diciendo hasta pronto...



